miércoles, 17 de julio de 2013

Cerveza, apuestas y canguros



Que sueñes con el diablo
y sientas pánico al amanecer
Antigua maldición

Después de los Sanfermines he retomado el placer de la lectura y con bastante fuerza. Y esta vez me gustaría recomendaros uno de los mejores libros que he leído en mi vida: Pánico al amanecer (Wake in Fright), de Kenneth Cook. Es la mejor novela de un antihéroe que he leído jamás. Además, emocionante, divertida, entretenida y no muy extensa (190 páginas).

Pánico al amanecer no es una novedad, ni un gran lanzamiento editorial. Es realmente un clásico de la literatura australiana que se reeditó recientemente (en mayo de 2011) por Seix Barral. El libro fue escrito en ¡1961! Cuando cayó en mis manos yo no conocía previamente ni la novela ni el autor. Pero no pude tener mejor intuición al seleccionar el libro. Si os gustan los antihéroes de los libros de Bukowski o de Irvine Welsh, os gustará el humor ácido de Kenneth Cook.

Hay varios tipos de libros y entre ellos los que te hacen reír a carcajadas aunque estés leyendo con gente a tu alrededor. Pánico al amanecer es uno de esos libros. Se trata de un profesor de escuela, John Grant, perdido en el Outback australiano, en un pueblo llamado Tiboonda, y que ansía unas vacaciones en Sydney junto a su amor platónico, Robyn. Cuenta con seis semanas de vacaciones y el dinero justo para llegar a su destino y aprovechar sus días de libranza.

Pero para llegar a Sydney tiene que hacer escala en un memorable pueblo, Bundanyabba, de donde despegaría su vuelo hacia la costa. Pero allí amigos, empiezan los problemas. En medio del desierto australiano, estéril, sólo sobreviven unos ciudadanos que piensan únicamente en el juego y en la cerveza. "En los pueblos remotos del Oeste no abundan las comodidades de la civilización: no hay sistema de alcantarillado, no hay hospitales, es raro dar con un doctor, el agua es mala, la luz eléctrica es para los pocos que pueden costearse un generador y las carreteras apenas existen. Tampoco hay teatros ni salas de cine y los salones de baile se cuentan con los dedos. Pero hay un sólido principio del progreso que mantiene a salvo de la locura declarada y que se encuentra arraigado a miles de kilómetros al Este y al Norte, al Sur y al Oeste del Dead Heart: dondequiera que vayas, la cerveza siempre está fría". La cerveza también genera otra reflexión del protagonista: "Curioso rasgo de la gente de por aquí, pensó Grant: puedes dormir con sus mujeres, aprovecharte de sus hijas, gorronearles, estafarlos, hacer casi cualquier cosa que en una sociedad normal te llevaría, cuando menos a sufrir el ostracismo. Aquí en cambio, casi ni se dan por enterados. Ahora, basta con que te niegues a beber con ellos para que pases de inmediato a convertirte en su enemigo mortal".

-¿Primera vez en Yabba? Jock Crawford.

Frases como esta salpican todo el libro. Como este fragmento que alude al carácter de la gente forjado por las duras condiciones de vida: "Siempre que pensaba en un minero, Grant imaginaba a alguien con la cara tiznada saliendo de la tierra como si fuera un topo. La diferencia era que podía parpadear, mover la cabeza y hablar, aunque lo más seguro, con un marcado acento galés. En cuanto a los recién llegados, se trataba de un par de especímenes que hablaban con el sonsonete mal desarrollado por aquella gente que no abría mucho la boca al hablar para evitar que les entrase el polvo".


O esta que menciona el glorioso agua de Yabba: "El grifo de agua caliente le proporcionó una tímida lluvia bajo la cual comenzó a frotarse la piel usando el fragmento de jabón que encontró a un lado de la bañera. No era fácil hacer espuma con el agua que salía de las cañerías de Bundanyabba. Abrió entonces el grifo del agua fría y la temperatura apenas disminuyó. Por espacio de unos minutos, permaneció bajo el chorro con la esperanza de refrescarse".

Este libro pone al límite la dicotomía propia del hombre entre el bien el mal, el pequeño pasito que hay que dar para que una situación descarrile y se convierta en dramática. Las decisiones que se toman como fruto de una borrachera y que pueden condicionar el resto de nuestras vidas...

Otra anécdota muy interesante relacionada con este libro es la que cuenta que en 1963 el actor Dirk Bogarde se hizo con los derechos cinematográficos del libro, que en un principio iba a dirigir Joseph Losey, pero que finalmente llevó a la pantalla Ted Kotcheff. La película fue estrenada en Cannes en 1971 y posteriormente se perdieron los negativos originales. Ya en 2002, tras una larga investigación, el cineasta Anthony Buckley localizó una copia en Pittsburgh, Estados Unidos. Después de un proceso de restauración digital, la película fue exhibida en el Festival de cine de Cannes, de nuevo en 2009, ¡38 años después! y obtuvo una mención especial en la sección de Clásicos. La película está, de momento, libre para ser visualizada en Youtube.

jueves, 27 de junio de 2013

Porqué ya no concibo ver algunos programas sin mi móvil

La televisión durante muchos años ha sido una actividad para ver en familia. Todos reunidos delante de la caja tonta y comentando lo que transmitían los pocos canales que se podían sintonizar. Hasta hace bien pocos años esto era así. Recuerdo el 'boom' del estreno de Gran Hermano en Telecinco en el año 2000. Yo estaba en la universidad y era tal la expectación que dejé una velada a medias con mis compañeros de clase para ir a casa y ver el llamado 'experimento sociológico' que la cadena de Mediaset nos brindaba.

En mi casa estaban todos igual de ansiosos por ver el nuevo reality show que iban a emitir... Al día siguiente no había quien no supiera qué pasaba con los concursantes de la casa, el último expulsado, las conversaciones entre los participantes... Todo ello era vox populi y se comentaba ampliamente. Pero no tenía la repercusión que tiene ahora y, sobre todo, la posibilidad de compartir a nivel global esas opiniones o comentarios.

Eso ha cambiado desde hace relativamente poco tiempo con las redes sociales y, más especialmente, con Twitter. De hecho, los canales lo saben e imprimen al igual que la 'mosca' de su logotipo, el hashtag para seguir su programa en esta red social. Ya cuentan con los seguidores y espectadores virtuales. Y tengo que reconocer que seguir un programa en Twitter es realmente divertido.

Hay contenidos que se prestan mucho más a esta nueva tendencia que otros. Las series de televisión, en mi opinión, no son uno de esos contenidos. ¿Por qué? Porque es de mal gusto dejar 'spoilers' sueltos para gente que todavía no ha llegado a dicho capítulo y que no le viene bien esa misma hora de emisión.

Pero hay otro tipo de contenidos y de programas que sacan chispas en las redes sociales. Por ejemplo, con el programa de la MTV de Gandía Shore, Twitter echó humo literalmente. Sobre todo en los primeros capítulos. Era un formato que ya se había experimentado con Jersey Shore y Geordie Shore, pero ver a esos 'personajes' en España y hablando español no tenía precio. El programa sacó a relucir una parte de la juventud real, por otra parte, pero que causa vergüenza ajena entre quienes no aspiran en la vida sólo a beber alcohol, montar fiestas y follar. Sin embargo, las andanzas de estos personajes se multiplicaban exponencialmente al existir una red social como Twitter para debatir, criticar o ensalzar a este modo de vida.

Lo mismo está pasando con un Príncipe para Corina, el programa de Cuatro en el que veinte chicos, divididos en los guapos, los únicos, los simpáticos y los nerds (frikis) se disputan el amor de una chica de 21 años, Corina, que fue reclutada por los productores del programa en una discoteca. Tal y como está montado el programa, se presta para los comentarios más ácidos, más hilarantes, y más descabellados sobre las técnicas de seducción y las situaciones rocambolescas de los pretendientes en su ánimo por conquistar el corazón de la bella 'princesa'.

Y lo mismo se puede decir de Masterchef, una arriesgada apuesta de TVE, que no tuvo mucha suerte en cuestión de audiencia en sus dos primeras emisiones pero que posteriormente se ha ido ganando el corazón de los telespectadores y de los tuiteros. Masterchef es un programa dirigido a un público más amplio que los dos anteriores y, posiblemente, con mayor nivel cultural. Pero tiene los mismos ingredientes que lo hacen atractivo para los tuiteros. Un premio en juego, protagonistas peculiares, pruebas de habilidad, cameos de famosos... Y un ritmo narrativo que te mantiene enganchado al televisor.

Para mí, los programas de televisión y las redes sociales, hoy por hoy se han convertido en algo perfectamente complementario y que se aportan valor mutuamente. De la soledad de ver la televisión en tu cuarto, hemos pasado a ver la televisión en un estadio gigante de fútbol y compartiendo las bromas o las chanzas de los personajes entre todos, aportando lo más selecto de nuestro ingenio. Porque una cosa está clara, criticar a los demás está en el ADN de los españoles y Twitter nos ha venido al pelo para ello. Nos lo han puesto en una bandeja de plata.

Nos leemos en Twitter en el próximo programa de Corina...

miércoles, 26 de junio de 2013

En tierras de 'Basajaun'

En un primer momento yo estaba reticente de leer 'El guardián invisible' de Dolores Redondo. Sin ningún prejuicio hacia esa obra, simplemente porque me gusta que las novedades editoriales 'maceren' un tiempo y que el propio mercado decida si merecían la pena o si simplemente eran fruto de una estrategia de marketing. Es lo que me suele pasar con los famosísimos Premios Planeta de todos los años. Yo, de primeras, desconfío y si después de un tiempo el libro se sigue vendiendo igual de bien y mis conocidos me lo recomiendan, pues pico y también lo leo.



En este caso, ya por el mero argumento, el libro tenía muchas papeletas para acabar en mis manos. En primer lugar, habla sobre Navarra, mi querida y amada tierra. Tengo una curiosidad innata por todo aquel documento que divulgue mi comunidad. En segundo lugar, estaba el trasfondo mitológico. Recuerdo precisamente en el Valle de Baztan un campamento al que yo fui con 9 años y en donde conocí las historias de Basajaun, las Lamias y otro tipo de personajes mitológicos. Me quedé fascinado por la historia de las Lamias y cómo se les aparecían a los habitantes y moradores de los bosques locales. Por último, el género. Yo no suelo leer muchas novelas policíacas o thrillers. Me suelen llamar más aquellos libros que construyen personajes página a página y en los que no necesariamente se documenten asesinatos, como es el caso de esta obra.

Pues bien, en la última feria del libro de Pamplona (si tuviera dinero me hubiera ido a la feria de Madrid) me decidí por el libro de Dolores Redondo. En un primer momento, con sólo leer que ya se habían comprado los derechos cinematográficos y que iba o había sido traducida a ¡19 idiomas! me apabulló. "El libro tiene que ser bueno seguro".

Me fui sumergiendo en la historia de Amaia Salazar y el argumento en general me recordó a la serie 'Punta Escarlata', que se emitió en Telecinco hace dos o tres años y en la que se iban sucediendo crímenes de adolescentes que un comisario de policía tenía que esclarecer. En 'El guardián invisible' es una inspectora de la Policía Foral que había estudiado en su juventud en el FBI y que había nacido en el Valle del Baztan. Por otra parte, estaba casada con un artista americano que se había quedado prendado de los Sanfermines y había convertido Pamplona en su residencia.

Lo brillante de la historia es que la escritora consigue sacar un trasfondo a todos los personajes que intervienen en la novela, desde Amaia hasta su hermana Flora y el resto de una tradicional familia del norte de Navarra en la que todo se conoce pero mucho se calla y se silencia. Todos los personajes tienen un background que el lector va descubriendo según pasa las páginas. Una historia terrible que había quedado silenciada entre sacos de harina.

Por otra parte, Dolores Redondo, en mi opinión, da a luz un trabajo con mucha honestidad y en que se nota un gran trabajo de edición. Las transiciones entre capítulos están muy cuidadas y los 'golpes de efecto' muy bien distribuidos durante toda la novela. Además, la honestidad se aprecia en que la escritora no se saca ningún 'as' debajo de la manga en el último momento para justificar la historia, sino que va dejando miguitas de Txantxigorri (en la obra 'txantxangorri') diseminadas por toda la obra para que los lectores se puedan crear sus propios juicios sobre quién es el autor de los asesinatos.

La lectura de esta obra me ha recordado a otro autor nacido fuera de Navarra pero que ha escrito sobre temas 'forales' y en el mismo género literario. Se trata de Alejandro Pedregosa, que publicó en 2010 una novela titulada 'Un extraño lugar para morir', ambientada en Sanfermines. En esta obra, también un comisario de policía tenía que esclarecer un crimen que se había cometido en el transcurso de unas de las fiestas más conocidas en el mundo, los Sanfermines. Sin embargo, esta novela no tiene, para mí, la calidad y la capacidad de atracción de 'El guardián invisible'. La obra del granadino contiene un humor que a veces resulta un tanto cargante.

Volviendo a la obra de Dolores Redondo, también está muy bien conseguido el juego con la mitología vasca. Se juega mucho con la existencia real de 'Basajaun' y el lector duda en algún momento de si es fantasía o realidad lo que está leyendo.

Si realmente forma parte de una trilogía, pienso leer los otros dos libros y si también están comprados los derechos cinematográficos (por el productor de la saga Millenium) veré las películas. Otro buen libro que recomendar a un conocido o para ti mismo.

martes, 25 de junio de 2013

No hallarás cobijo en 'Intemperie'

No he querido leer ninguna crítica ni reseña antes de escribir mi propia opinión sobre la lectura de uno de los libros del momento, 'Intemperie', de Jesús Carrasco. Por de pronto diré que es una magnífica ópera prima de un autor que puede tener mucho recorrido en el futuro si sabe reinventarse en su próxima novela. Digo lo de reinventarse, porque ha sido tanto el factor sorpresa de esta obra, que necesitará de dar una vuelta de tuerca cuando escriba otra galerada.

'Intemperie' es un libro sencillo argumentalmente pero que esconde una complejidad tremenda, sobre todo en la elección de los personajes, la elección de los clímax y el uso del lenguaje. Es en este punto en el que nos podríamos detener durante horas. Desconozco si el lenguaje empleado por Jesús Carrasco está ya interiorizado en su forma de ser y de escribir o si ha sido fruto de una intensa investigación, ya que recoge cientos de términos de la España rural profunda. Vocabulario agrario que se está perdiendo entre los cada vez más numerosos urbanitas y que esconde una riqueza tremenda de significados y de precisión en los términos a los que alude.

El lenguaje es uno de los puntos fuertes de la novela. Sin embargo, esta complejidad léxica no cae en lo pedante, uno de los peligros en los que podría haber incurrido. Muy al contrario, te logra transportar a esa atmósfera de posguerra o bien sabe uno qué época, en donde no había sutilezas y comodidades.

En cuanto a las influencias o reminiscencias de esta obra, habría que preguntar al autor en qué libros se ha inspirado, o de dónde le han venido las musas. Yo, por mi parte, voy a citar dos libros en los que encuentro similitudes claras con 'Intemperie'. Habrá más porque no he tenido el gustazo de leer todo lo que se publica en España y en el resto del mundo.

Yo encuentro semejanzas con la biografía de Marcos Rodríguez Pantoja y con 'The Road', de Cormac McCarthy. La primera referencia es menos conocida por el público en general. Se trata de un niño que en 1954, cuando contaba con 7 años,  fue vendido por su padre a un cabrero de Sierra Morena y, tras la muerte de éste, vivió durante doce años en plena naturaleza y se crió, literalmente, entre lobos. Así se tituló su biografía y también la película que se estrenó en 2010 y estuvo interpretada por Juan José Ballesta, más conocido por su interpretación en la película de 'El Bola'.

En esta historia real, el niño es criado por un cabrero que fallece y también es buscado por 'el señorito', un terrateniente al que el cabrero le rendía cuentas y por la Guardia Civil. También me ha recordado a esta historia porque aparecen ciertos detalles como la caza del conejo con hurón y otras costumbres rurales que se repiten tanto en esta biografía como en 'Intemperie'.

Y por otra parte, relaciono la obra de Carrasco con la de Cormac McCarthy porque es el viaje de un padre y un hijo, en el primer caso no es su hijo, a través de un país desolado. En el caso de 'The Road' por un extraño fenómeno que nunca se llega a explicar, y en 'Intemperie' por una nefasta sequía que merma los recursos naturales.

'Intemperie' es un libro muy recomendable para todo aquel que disfrute de la Literatura sin discriminar el género literario al que se adhiera. Tiene intensidad, capacidad de atracción, violencia, drama y, en algunos momentos, recuerda a las míticas novelitas del Oeste que se vendían por unas pocas pesetas en los quioscos y librerías. Tiene ese componente de aceptar un destino adverso y salir indemne o trasquilado, según el momento.

Por último copio la sinopsis de 'Intemperie' por si alguien no supiese todavía de qué va la historia:

"Un niño escapado de casa escucha, agazapado en el fondo de su escondrijo, los gritos de los hombres que lo buscan. Cuando la partida pasa, lo que queda ante él es una llanura infinita y árida que deberá atravesar si quiere alejarse definitivamente de aquello que le ha hecho huir. Una noche, sus pasos se cruzan con los de un viejo cabrero y, a partir de ese momento, ya nada será igual para ninguno de los dos. 

Intemperie narra la huida de un niño a través de un país castigado por la sequía y gobernado por la violencia. Un mundo cerrado, sin nombres ni fechas, en el que la moral ha escapado por el mismo sumidero por el que se ha ido el agua. En ese escenario, el niño, aún no del todo malogrado, tendrá la oportunidad de iniciarse en los dolorosos rudimentos del juicio o, por el contrario, de ejercer para siempre la violencia que ha mamado. 

A través de arquetipos como el niño, el cabrero o el alguacil, Jesús Carrasco construye un relato duro, salpicado de momentos de gran lirismo. Una novela tallada palabra a palabra, donde la presencia de una naturaleza inclemente hilvana toda la historia hasta confundirse con la trama y en la que la dignidad del ser humano brota entre las grietas secas de la tierra con una fuerza inusitada".

viernes, 16 de noviembre de 2012

La felicidad según Emilio Duró

Parafraseando a Celtas Cortos, "en estos tiempos inciertos en los que vivir es un arte", quien más quien menos necesita una inyección de optimismo, un chute de 'buen rollo', un pico de drogaína motivadora para afrontar con más entereza las situaciones difíciles que vienen aparejadas con la crisis.

Y en esta búsqueda de personas motivadoras, ayer tuvimos el gusto de ver en vivo en Pamplona a Emilio Duró, un economista ilerdense, consultor de empresas, que se ha hecho famoso últimamente gracias a vídeos de sus ponencias colgados en Youtube. En una de sus últimas apariciones, se le puede ver en el programa de Buenafuente y resume grosso modo la mayor parte del contenido de la ponencia que impartió ayer en la capital navarra.


El encuentro estuvo organizado por la Fundación Universidad-Sociedad de la Universidad Pública de Navarra, en colaboración con el Servicio Navarro de Empleo, y se tituló "El coeficiente de optimismo e ilusión". Entre los asistentes figuraban representantes de las firmas que colaboran con la UPNA para facilitar prácticas a los estudiantes recién licenciados.

Bien, ¿qué aprendí yo ayer de Emilio Duró? Podría empezar por las conclusiones de la ponencia, que ofrecen unas pautas para dirigirte a tu objetivo de... ser más feliz. Según dijo Emilio Duró, cada vez vivimos más, tenemos una mayor esperanza de vida y... ¿queremos estar hechos papilla en nuestra vejez? Hagamos deporte, alimentémonos bien, tomemos suplementos alimenticios a partir de los 40 años.

Y siguiendo con estas recomendaciones: no vivamos solos, encontremos a alguien con quien compartir nuestra vida, dediquemos unos minutos al día a relajarnos, hagamos Yoga, Taichi, Pilates... Y no sólo nos cultivemos físicamente, potenciemos nuestra memoria y leamos y estudiemos algo cada día. Porque las neuronas que no se usan se necrosan y mueren.



Pero todo esto tiene un origen, una razón de ser. La pregunta de ¿qué quiero para mi vida? ¿dinero, amor, salud...? Emilio Duró le pediría "ser feliz en la vida". Y continuando con estas preguntas, ¿dónde está la felicidad? Pues en nuestra cabeza, en nuestra mente, nuestro intelecto. Y la tercera pregunta, ¿cuál ha sido el cambio más importante en los últimos años? El aumento de la esperanza de vida. Ya no vivimos 40 años como hace cientos de años, vivimos 70, 80 ó 100 años. Y con esa esperanza de vida, ¿qué nos mueve a levantarnos de la cama todos los días y a seguir creyendo en la vida? Un objetivo por el que luchar. La felicidad se encuentra en disfrutar de algo, no en poseerlo.

El ser humano siempre ha sido muy bueno en conquistar algo, no en mantenerlo. Puedes luchar por conseguir un coche, una casa, un trabajo. Pero una vez que lo consigues, ¿te sigue haciendo la misma ilusión? ¿Te sigues emocionando en tu nuevo coche como cuando soñabas con poseerlo?

Para Duró, el objetivo era seguir viviendo junto a su mujer y sus hijos, viéndoles crecer y esperando a conocer a sus nietos. Según sus palabras, tenemos que crear sueños duraderos, que se perpetúen en el tiempo y que vayan más lejos del corto plazo. Lo que cueste sacrificio y esfuerzo nos dará la felicidad, no sólo nos lo dará el placer.

Lo principal de la búsqueda de la felicidad es que nadie nos ha enseñado a ser feliz, pero el optimismo, fuera de su parte genética, se puede aprender. Y el éxito se puede imitar. Y sobre todo, hay que huir de la gente pesimista, de las personas tóxicas, de aquellas que no tengan sueños ni ilusiones. El sufrimiento crea miedo y el miedo crea parálisis.

jueves, 8 de noviembre de 2012

SpotBros o 'el chat de los vecinos'

La semana pasada, después de leer una noticia en El Correo, me decidí a probar SpotBros, que ha sido catalogado como "el rival español de WhatsApp" o "el WhatsApp vasco". En estas líneas voy a relatar mi experiencia de usuario.



En primer lugar, no me costó mucho encontrar la aplicación en el Play Store para Android. Es una aplicación  que 'pesa' la mitad que Facebook, 6,9 MB por 13,5 del portal de Mark Zuckerberg. Me la instalé y observé que tiene cuatro pestañas principales. Los 'shouts', los 'spots', las interacciones o conversaciones y la sección de tus propios contactos. Al principio no sabía muy bien para qué servía cada sección. Por lo visto, la característica fundamental de esta nueva red social es que puedes encontrar gente anónima en la zona en la que estés y preguntar cuestiones de interés como "dónde está el restaurante más barato en la zona", "¿alguien sabe el número del taxi en esta ciudad?", "qué hotel es el más económico"...

Como idea es buena, pero en la práctica, no todo el mundo hace un uso ideal de la aplicación. Ayer por la tarde, estaba conectado y la parte pública, la de los 'shouts' se convirtió en el patio de vecinos de cualquier comunidad. La gente que estaba conectada, la mayoría universitarios, hablaban del partido del Barça, de que tenían hambre y querían que alguien les hiciera la cena, de si eran de un pueblo o de otro pueblo... Eso me obligó a entrar en la pestaña de ajustes de la aplicación y desactivar todas las notificaciones automáticas del programa. No podía ser que cada cinco minutos entrase una notificación nueva que a mí no me incumbiese.




En principio, cuando mandas un 'shout', lo reciben los usuarios que estén en un radio de un kilómetro y medio desde donde tú te encuentres. Yo soy de un barrio de Pamplona y lo 'lanzo' a los usuarios de la aplicación de mi barrio y de los dos barrios más próximos. Esto está pensado para que cuando viajes a otra ciudad, la gente te pueda ayudar con tus preguntas sobre dicha ciudad.

Según he comprobado, para que la aplicación funcione y rastree el espectro de usuarios de la zona, no necesita que tengas la función de GPS conectada, porque según sus creadores, "no usamos GPS, que consume mucha batería, sino que la geolocalización está basada en la triangulación de redes".

El tema de los grupos o 'spots' puede estar bien si se le da una aplicación práctica. Hay grupos de la UPNA, de quedadas o 'kedadas', de noticias de Pamplona... Estoy hablando de mi ciudad siempre porque es donde lo he experimentado. También cada usuario puede crear su propio grupo privado y aquí es donde se acerca a WhatsApp. Estos grupos pueden ser privados o públicos y en ellos, las interacciones son más 'ricas' y seguras que en la famosa aplicación. Así, según el análisis de Esferabit, las conversaciones se borran de los servidores en 30 días y se pueden adjuntar hasta un máximo de 4 attachments a la vez, no sólo 1 como permite WhatsApp. También se puede navegar más fácilmente entre conversación y conversación.

Voy a dejaros dos noticias más sobre esta aplicación, de Diario de Noticias y el análisis de EsferaBits.

En resumen: Es una buena aplicación si se hace buen uso de ella y no sólo para jugar. Le falta madurez y también comprensión de las funcionalidades por parte de los usuarios. Si no se mejora el aspecto de los 'shouts' la gente que se ha instalado la aplicación la acabará desinstalando por puro hastío.




jueves, 25 de octubre de 2012

El Ser Creativo Express, una invitación al optimismo

"¿Por qué ser mediocre o bueno cuando todos podemos ser excepcionales?", es la pregunta que lanzaba ayer al auditorio el doctor Mario Alonso Puig en el evento El Ser Creativo Express en Pamplona, una versión reducida de El Congreso de Mentes Brillantes, que tendrá lugar los días 6 y 7 de noviembre.

Cuando te encuentras en situación de desempleo, como es mi caso, o cuando en tu empresa ya sientes el hacha del verdugo rozando tu sien, como es el caso del 40% de la plantilla de Gamesa, por poner un ejemplo cercano; toda motivación es bien recibida. Toda invitación a la acción y al destierro del sofá como forma de vida no hay que desaprovecharla por nada en el mundo. Por eso agradezco la invitación que me entregó un muy buen amigo que sé que no le gusta que le mencionen mucho, por eso lo dejo en el anonimato.

Tengo que reconocer que sin esa invitación no habría acudido al evento, ya que el precio de las entradas -de 40, 60 y 130 euros, en el caso de que la adquirieses el mismo día del acto- era desorbitado. Y más cuando está apoyado y subvencionado por el Plan Moderna, el Ayuntamiento de Pamplona y el Gobierno de Navarra. Pero es ese un tema de otro debate.



A mí la jornada de ayer me aportó una dosis de optimismo, un chute de 'drogaína' positiva como cómicamente me gusta decir. Me impresionó el empuje y la determinación de Catalina Hoffmann, una emprendedora que, con menos de 30 años, ya había creado una red de Centros de Día para personas mayores. Con su ponencia, recordé la frase de Victor Frankl: "Quien tiene un porqué, podrá con cualquier cómo". Me quedó clarísimo con su exposición que uno tiene que encontrar el porqué de su vida, su pasión, aquello por lo que mataría o aquello a lo que nunca renunciaría.

En mi caso, he renunciado muchas veces a escribir. Es algo que creo que se me da bien (y me ha dado de comer algunos años) y que ahora no estoy haciendo. Veo casos de escritores jóvenes que tienen ese porqué, que luchan por sus textos y me pregunto: ¿Por qué no estoy haciendo lo mismo? Si me gusta y se me da bien.

También me llamó la atención la seguridad en sí mismo de Ignacio Pérez Dolset, el creador del juego súper ventas Commandos, Co-Presidente del Grupo Zed y Presidente Ejecutivo de Ilion Animation Studios, Pyro Studios y U-tad. Es una persona que tiene claro lo que quiere hacer en la vida, tiene unas convicciones muy fuertes y lo acaba logrando. Con su ponencia interioricé que todo emprendedor, o persona que quiere tener éxito en la vida, tiene que tener una gran seguridad en sí mismo. Es fundamental.

De Carl Honoré no puedo hablar tan bien, no porque no me cayera simpático y valorara su excelente manejo del español aún siendo extranjero (canadiense nacido en Escocia), sino porque había creado una tendencia y un movimiento, pero no había construido algo físico y tangible como en los casos de Catalina Hoffmann e Ignacio Pérez. El movimiento slow está bien, te invita a reflexionar sobre tus hábitos, pero poco más. Y con esto también digo que admiro que se haya ganado la vida vendiendo libros en los que habla sobre este tema. Yo también lo haría si diese con una idea nueva. Pero me motivaron mucho más las charlas de los dos anteriores.

Y no me aportaron mucho Josep Amorós, director de la academia Wayra, la aceleradora de empresas de nuevas tecnologías impulsada por Telefónica y Jordi Robert-Ribes, que tienen una gran valía personal y profesional, pero no me llegaron mucho.

En resumen, un valioso acto pero demasiado caro para los que no contaban con invitación directa o con entrada pagada por su centro de trabajo. Me sirvió para no venirme abajo en estos momentos de paro y crisis, que ya es bastante.